sábado, 21 de julio de 2012

Estaban como ovejas sin pastor


Lectio Divina de Marcos 6,30-33

30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. 31 El, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer.
32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.
33 Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

CUANDO LEAS
           
Los Doce vuelven a reunirse con el Maestro y comparten con él toda la experiencia de la misión realizada. Necesitan contarle “todo”: lo que han hecho y lo que han enseñado.
Jesús escucha y percibe que sus discípulos necesitan reposar con él y recuperar fuerzas. Sabe que el ejercicio de la misión puede llegar a agotar y, con una llamada cargada de amor y de sana pedagogía, los invita a que vayan con él - «Venid» - “a un lugar solitario”.
Pero la gente rompe los mejores planes del Maestro. Adivina hacia dónde se dirige la comitiva de Jesús con los Doce y “fueron corriendo” adelantándose a ella. Es entonces cuando el Maestro “con corazón de Pastor” ve y mira la multitud, hambrienta y sedienta de su palabra y del pan del a vida, y siente compasión.
Recuerdo las palabras que el profeta Oseas pone en boca de Yahvé y que escuchamos hace pocos días en la liturgia eucarística: «se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas» (Os 11, 8). Dios justifica estos sentimientos de compasión, de perdón diciendo: «… porque yo soy Dios, no un hombre» (v.9).
Jesús, que también es Dios y también hombre, con sentimientos semejantes de compasión, escucha lo que la gente incluso sin palabras le pide, le reclama. Y su reacción, su respuesta de Maestro y Pastor bueno, la encontramos resumida en pocas palabras de Marcos en el pasaje evangélico de hoy: «Y se puso a enseñarles con calma» (v. 34).

CUANDO MEDITES 

“La compasión, ese sentimiento profundo, visceral, de benevolencia y solicitud que caracteriza a Dios, mueve irresistiblemente a Jesús a darse totalmente a esas “ovejas sin pastor”. Su ejemplo es una enseñanza muy concreta para los que después han de continuar su misma misión”.
La Palabra hace de espejo e interpela. Llegará el tiempo del merecido descanso. Pero de momento hay que dedicarse juntos a los trabajos de la misión, “no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere” (1Pe 5,2).

Jesús ha llamado a los Doce “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios” (Mc 3, 13-14).
Estar con Jesús y servir a la gente, predicando y liberando, parece que son las disposiciones que el Maestro requiere de los que él llama, de los que prepara para “enviarlos” como el Padre le ha enviado a él (cf Jn 20, 21). Quizás sea retórica la pregunta sobre cuál de ellas tiene que tener la prioridad. Leo en una presentación digital del Evangelio de hoy: “trabajo y descanso son ritmos complementarios”. Y también: “la interiorización no te deja alejarte de los demás”.
El ejemplo de Cristo Jesús y su Espíritu serán en cada momento la respuesta más clara y serena a este interrogante.

CUANDO ORES

Con corazón de discípula, acojo la palabra que la Iglesia nos regala en la liturgia de este domingo XVI del Tiempo Ordinario. Dejo que el Espíritu, como buen pedagogo y “maestro interior” la pronuncie, la siembre en el corazón para que produzca frutos de vida, de servicio, de apertura a Dios y a los hermanos.
El tiempo de vacaciones puede facilitar en algunos momentos ese “estar con Jesús”, casi “en lugar solitario”, pero también ciertamente, “en cristiano” será ocasión de mantener las antenas del corazón y de los ojos abiertos a las necesidades de la familia, de los amigos, de la gente…
El discípulo-apóstol lo será en todo tiempo y lugar.
Dando gracias al Padre por todos los llamados a toda vocación al servicio del Reino, reavivamos la plegara al dueño de la mies pidiendo que envíe obreros a su viña.
Plegaria que se hace compromiso para reproducir en nosotros las actitudes del Maestro, que el evangelio de este domingo ha subrayado con particular eficacia.

- Puedes orar despacio, saboreando las imágenes del pastor y el huésped, el salmo 23:

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
Me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

 
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Hna. Concepción González, pddm

sábado, 30 de junio de 2012

Fiesta del apóstol Pablo

Hoy, en Barcelona, nos hemos reunido como Familia Paulina para celebrar a nuestro Padre, Maestro y Protector, San Pablo.

La cita era a las 18h en la librería de las Hijas de San Pablo. Aunque el calor en la ciudad era intenso, no amedrentó el ánimo de los numerosos amigos y simpatizantes congregados allí. Con rigurosa puntualidad, el biblista Pedro Fraile comenzó su charla con el tema: "San Pablo, animador de la Palabra" y durante 45 minutos expuso, de manera sencilla y clara, cinco puntos tomados de las cartas del apóstol:

1. Para ser libres nos liberó Cristo (Gal 5,1)
2. Me amó y se entregó por mí (Gal 2, 20b)
3. Dios salva al hombre por la fe y no por las obras de la ley (Cf Gal 2, 26)
4. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! (1Cor 9, 16)
5. Ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mí (Gal 2, 20)


Recogemos, a continuación, algunas de las ideas más interesantes:
-        Cuando queremos hablar de Dios hay que hacerlo, como Pablo, desde el hondón del corazón, desde una experiencia vital de libertad.
-         Toda la vida de Pablo fue escucha para luego evangelizar.
-         La fe personal se vive en, desde y con la comunidad.
-         Donde hay amor allí está Cristo. Amor y entrega van siempre unidos. Pablo vivió toda una vida entregada al Padre hasta el final y en el Padre a los demás, para que el mundo crea y se salve.
-         El que persiguió a la Iglesia con saña cambió de forma radical cuando conoció a Cristo. Si uno hace experiencia de Jesús no puede quedarse como antes… Desde entonces toda su vida fue anunciar la buena noticia del Evangelio y  ¡ay de mí, si no lo anuncio!
-         Pablo era un místico que se identifica totalmente con Cristo hasta decir a los Filipenses que la muerte es ganancia. Recordemos también a Sta Teresa con su célebre: vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero.

Terminada la exposición, celebramos la Eucaristía en un clima muy familiar. Y “de la misa a la mesa”, por lo que no podía faltar, para concluir nuestro encuentro, un momento de fraternidad, compartiendo nuestra amistad y cariño.



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Hna. Victoria, pddm
Comunidad de Barcelona



martes, 26 de junio de 2012

El poder de la mujer creyente. Lectio divina de Marcos 5,21-43


Lectio divina de Marcos 5,21-43

ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, concédenos la gracia de descansar en Ti,
de dejar, en la antesala de nuestra oración,
nuestras angustias, preocupaciones, “ruidos” interiores
y todas nuestras cargas.
Tú llevas nuestras cargas, y haces ligero lo que es pesado.
Tú llevas nuestras vidas.

Concédenos la gracia de estar ante Ti,
libres y vacíos de nosotros mismos.
Concédenos la gracia de escucharte con total atención,
de aprender de Ti todo lo que necesitamos saber hoy,
de acoger ese rayo de sabiduría que necesitamos
para vivir hoy.

Concédenos la gracia de estar ante Ti
como niños que no saben nada
y que necesitan aprenderlo todo del Maestro de la Vida.

Señor Jesús, ¿qué quieres enseñarme hoy?

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: “Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva.” 24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues decía: “Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.”
29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.
30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: “¿Quién me ha tocado los vestidos?”
31 Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"»
32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad.
34 El le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.”

35 Mientras estaba hablando, llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: “Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?”
36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: “No temas; solamente ten fe.”
37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. 39 Entra y les dice: “¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.”
40 Y se burlaban de él. Pero él, después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los  suyos, y entra donde estaba la niña.
41 Y tomando la mano de la niña, le dice: “Talitá kum”, que quiere decir: “Muchacha, a ti te digo, levántate.”
42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

CANTO: Talita kum, del grupo Ain Karem


  
CUANDO LEAS

La actividad terapéutica de Jesús es una de las características más notables del evangelio de Marcos. Entre los muchos curados hay también mujeres: la suegra de Pedro que estaba en la cama con fiebre, la hija de Jairo, la hemorroísa y la hija de la sirofenicia.
La curación de la hija de Jairo y de la hemorroisa, que Marcos narra de forma entrelazada según la técnica de la “intercalación” o “interposición”, constituyen nuestra página evangélica. La relación entre las dos escenas es muy profunda: ambas presentan a dos mujeres en peligro, doce años tiene la adolescente muerta y doce años lleva la hemorroísa con su enfermedad, ambas aparecen como hijas, y ambas renacen a la vida gracias al encuentro con Jesús.
Mc 5,21-24 introduce la narración. La hija de un jefe de la sinagoga de Cafarnaún enferma gravemente y el padre, desesperado, pide ayuda a Jesús. En Mc 5,35-43, se retoma la narración que había sido interrumpida por la curación de la hermorroísa. Camino de casa, le dicen al padre que la niña ha muerto. Jesús lo oye y le pide que tenga fe. Rodeado de gritos y llantos, entra en la casa acompañado solo de Pedro, Santiago y Juan, además del padre y la madre de la niña. Jesús la coge de la mano y le dice sólo dos palabras: “Talita qumí”. Al instante, se durmió la niña y se levantó la mujer capaz de andar. Señala el narrador que tenía doce años, es decir, era una muchacha casadera.
Una niña que supuestamente lo tenía todo en la vida, en realidad no poseía nada. Llega Jesús y la devuelve a la vida, sin pedirle ni imponerle nada. Le ofrece un camino de vida, de autonomía, de libertad. Lo mismo hará con la hemorroísa. Dos mujeres liberadas por la fe en Jesús.
(Nuria Calduch Benages, Misa Dominical, Año XLIV, Núm 9)

CUANDO MEDITES

- Relee despacio el evangelio y rumia en tu corazón las palabras o frases que te resulten más significativas. Nosotras subrayamos hoy dos frases de Jesús referentes a la fe: “Hija, tu fe te ha curado”“No tengas miedo. Basta que tengas fe”.
- Rut es una niña de veinte meses con una seria minusvalía desde su nacimiento a causa de una insuficiencia renal grave. Pese a su enfermedad, que le causa no pocas molestias y dolores físicos, es una niña extremadamente dulce y pacífica. Sonríe siempre. Nunca llora ni se enrabieta. Es mimosa. No extraña los brazos de nadie y es básicamente feliz. Desde que nació, se ha sentido amada en extremo, mimada, cuidada con inmensa paciencia… y ha oído continuas palabras de bendición: “¡qué rica!”, “¡es preciosa!”, “¡qué buena que es!”, “¡qué graciosa!”…
Cuando la vida nos trata con dureza, lo que necesitaríamos para curar nuestras heridas sería un regazo que nos abrace sin prisas y con ternura, sentirnos cuidados y poder escuchar palabras consoladoras de bendición.
Es lo que le pasó a las dos mujeres del evangelio de hoy. El amor de Jesús, sus palabras y sus gestos, su contacto, las alcanzó y las curó. La hemorroísa, apartada de la vida social desde hacía doce años por su impureza se ve tratada con respeto, con cariño, y ve reconocida su dignidad de hija de Dios.
- El evangelio de hoy nos muestra cómo podemos ser sanadas y cómo podemos sanar. ¿Quién está postrada necesitando nuestra mano y nuestras palabras que le devuelvan lo mejor de sí misma? 

CUANDO ORES

Dios amor, que cambias nuestro luto en danzas
y pones vida allí donde sólo hay oscuridad,
pon vida en todas las situaciones de muerte que nos rodean:
en el agobio de los parados,
en las preocupación de las madres,
en el llanto de los pueblos en guerra,
en la avaricia de los poderosos,
en la frialdad de unas instituciones sin humanidad
y en tantos y tantas hijos e hijas tuyas
sedientos de justicia, de pan, de sentido,
de salud, de esperanza, de gozo…
y de todo lo Bueno, que viene de Ti, Señor, que amas la Vida. Amén.

CANTO FINAL: Abandónate, Romina González.


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Autora: Hna. Conchi López, pddm

viernes, 22 de junio de 2012

Se llamará Juan


Lectio divina de Lucas 1, 57-66.80

57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.
59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.»
61 Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.»
62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.
65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.
80 El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

UN APUNTE LITÚRGICO

La liturgia de la Iglesia coloca la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista por encima del domingo 12º del Tiempo Ordinario. El Martirologio Romano presenta con estas palabras a Juan, “el precursor del Señor que, con su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo que no había entre los nacidos de mujer, nadie tan grande como Juan Bautista”.
Por esta dignidad y grandeza, celebra la Iglesia ante todo su ‘nacimiento’, aunque también conmemora el día del martirio, su “dies natalis”.
En el solsticio de verano la Iglesia celebra a Juan Bautista, de la misma manera que en el solsticio de invierno celebra la Natividad del Señor.
Otra singularidad de este Santo es la liturgia particularmente rica, con un formulario para la vigilia y otro para la Misa del día y las primeras vísperas en la Liturgia de las horas.
La eucología nos ofrece también un prefacio en el que la Iglesia recuerda y celebra “al mayor de los nacidos de mujer”, en los acontecimientos característicos de su vida, subrayados por los mismos textos bíblicos, especialmente el evangelio, tanto el de la vigilia como el de la Misa del día.

CUANDO LEAS

Las dos perícopas evangélicas están tomadas de los evangelios de la infancia narrados por san Lucas. En la vigilia se proclama la anunciación del nacimiento de Juan a su padre Zacarías, y en la misa del día la imposición del nombre.
La figura de Juan Bautista como nos la ofrece el evangelio de la Misa vespertina de la vigilia:
vv. 5-7: Lucas presenta a los dos protagonistas de esta primera escena del relato. Sobre todo, el evangelista subraya lo más grande que se puede decir de un judío, y de un matrimonio judío: “los dos eran justos ante Dios”, el mismo apelativo que el evangelista Mateo aplica a José, el esposo de María: «José era justo» (Mt 1, 19).
“Zacarías e Isabel eran justos ante Dios y caminaban según los mandamientos y leyes del Señor”. Además de ser “justos”, eran ya de edad avanzada, e Isabel era estéril. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, no habían fallado en su fe, en la fidelidad a los mandatos del Señor. “Isabel y Zacarías no viven su fe con cálculo, y he aquí que dentro de aquella disponibilidad Dios actúa con poder”. 
vv. 8-13: Mientras Zacarías está en el Santo de los Santos, para el “servicio sacerdotal de ofrecer el incienso”, y  el pueblo le acompañaba y se unía ‘desde fuera en oración’ al sacrificio vespertino, Gabriel, el ángel del Señor, se aparece al sacerdote y le anuncia de parte de Dios la ‘buena noticia’: sus oraciones han sido escuchadas, Isabel le dará un hijo, al que pondrá el nombre de Juan.
vv. 14-17: En pocos versículos el Mensajero de Dios resume la vida, la misión de Juan. Será el precursor del Mesías, “preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto”; y será causa de alegría para sus padres y para muchos que “se alegrarán de su nacimiento”. Es lo que hace y celebra hoy con júbilo toda la Iglesia en su liturgia, en la Eucaristía y en el Oficio divino.
Lc 1, 57-66. 80: Es el pasaje evangélico que se proclama en la Misa del día, centrado de manera especial en el momento importante de la imposición del nombre.

La imposición del nombre por parte de Isabel y de Zacarías, es cumplimiento obediente de las palabras que el ángel mensajero le había dicho a Zacarías en el templo. Se comprende que los ‘vecinos y parientes’ quieran imponer la tradición judía: ‘lo llamaban Zacarías como a su padre’. Isabel y Zacarías reconocen la voluntad del Señor y la proclaman. Toma la iniciativa la madre: «Se va a llamar Juan». Y Zacarías escribe en la tablilla: «Juan es su nombre». En ese momento éste “empieza a hablar bendiciendo a Dios”.
Todo el relato indica que Dios ha tomado la iniciativa, que Dios se adelanta a cambiar los proyectos humanos y actúa con poder. “El Señor ha hecho una gran misericordia”. Ante el misterio de la acción divina, ante la experiencia de la benevolencia divina, Isabel había permanecido “recluida cinco meses”, Zacarías mudo: ambos esperan y experimentan el cumplimiento de la promesa de Dios. «Esto es lo que ha hecho el Señor».
Muy acertadamente, la Iglesia en su liturgia canta: «Te doy gracias, Señor, porque me has escogido portentosamente» (sal 138, 14ª).
“Si Zacarías ha dudado, Isabel ha acogido la Palabra de Dios. En ella la esterilidad es casi colmada por la profecía, por el hijo, Juan Bautista (Lc 1, 76). Isabel concibe a Juan y lo da a luz. Lo que acontece en ella es mucho más que la superación de la esterilidad física: aquel niño estará lleno del Espíritu Santo.
Mirando a Isabel y a Zacarías, podemos comprender cómo su fe ha conocido el crisol de la purificación. Pero han sabido vivir aquella hora como un verdadero y propio magisterio de Dios. Su oferta, como incienso, ha sido bendecida en el hijo, el cual, con su nacimiento, da testimonio ya de la inminencia del Salvador”.
“Todo es sorprendente – escribía el teólogo ortodoxo P. Endokimov – en el destino del precursor. El Señor ante la gente da un testimonio pleno de misterio: él es más que profeta. Un profeta revela los secretos de Dios, transmite a los hombres su Palabra; Juan es un testigo que testimonia el evento tomando parte en él: él es más que profeta, porque su testimonio es una de las condiciones humanas de la misión de Cristo: Conviene que cumplamos toda justicia (Mt 3, 15)”.

CUANDO MEDITES

«¿Qué va a ser de este niño»? Quizás toda madre se haga la misma pregunta ante el niño de sus entrañas. Los padres de Juan, los vecinos y parientes “tocan”, experimentan que “la mano de Dios estaba con él”. Es la explicación de todo lo que ven, oyen, tocan.
Este niño, Juan, será signo evidente de lo que su nombre significa: que Dios ha concedido favor. Anunciará la llegada del Mesías, lo descubrirá presente entre los hombres, lo anunciará como Cordero que quita el pecado del mundo. Denunciará el mal y la corrupción, dondequiera que se encuentre, aunque ello le cueste la vida.
Hago mío el comentario de S. Carotta: «No es superfluo que nos preguntemos cuánto y cómo somos testigos creíbles de la gracia de Dios; cuánto y cómo nuestra fe es un signo legible y claro para las personas con las que nos encontramos en nuestra vida, las que habitan nuestra cotidianidad. La fe no es un hecho emotivo ni mucho menos cultural. Tampoco es una ética o una moral. Es una comunión de vida con Dios que misteriosa pero realmente viene a nosotros, habla con nosotros, pidiendo nuestra disponibilidad para la actuación de su proyecto de salvación».
“La mano del Seño estaba con él”; la mano del Señor, su providencia, su poder está sobre y con cada uno de sus hijos, sobre cada uno de nosotros, si nos dejamos amar, conducir, salvar por Él.

CUANDO ORES

Hoy quiero orar con la voz de la Iglesia en su liturgia eucarística, con el prefacio que sintetiza de manera admirable la figura y la misión del Bautista. Será el mismo prefacio de la memoria litúrgica del ‘martirio de san Juan Bautista’ el día 29 de agosto:

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
Siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Y al celebrar hoy la gloria de Juan el Bautista,
precursor de tu hijo
y el mayor de los nacidos de mujer,
proclamamos tu grandeza.
Porque él saltó de alegría en el vientre de su madre,
al llegar el Salvador de los hombres,
y su nacimiento fue motivo de gozo para muchos.
Él fue escogido entre todos los profetas
para mostrar a las gentes
el Cordero que quita el pecado del mundo.
Él bautizó en el Jordán al Autor del bautismo,
y el agua viva tiene, desde entonces,
poder de salvación para los hombres.
Y él dio, por fin, su sangre
como supremo testimonio por el nombre de Cristo.

Por eso,
como los ángeles et cantan en el cielo,
te aclamamos nosotros en la tierra,
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…


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Autora: Concepción González, pddm

lunes, 18 de junio de 2012

Retiro: San Pablo, un hombre capaz de Dios y de los hombres


Retiro de la Familia Paulina de Barcelona en preparación a la fiesta de San Pablo
Domingo 17 de junio 2012


La Familia Paulina de Barcelona tuvo su día de retiro en preparación a la fiesta de San Pablo en el monasterio de las Benedictinas. El clima de silencio favorecía la oración y contemplación. Allí nos sentimos acogidas por las monjas con verdadera hospitalidad de hermanas. “Lo viejo pasó, todo se hizo nuevo” era el título del folleto que nos entregó Octavio, sacerdote de la Sociedad de San Pablo (ssp), que contenía las dos meditaciones que nos ofreció a lo largo del retiro.

En la primera charla nos presentó a Pablo, un hombre capaz de Dios:
- Las raíces judías de Pablo, su cultura, su temperamento.
- La disponibilidad de Pablo a recibir la llamada de Cristo.
- El camino vocacional de Pablo, su respuesta.

Octavio nos invitó a recorrer el camino de nuestra propia llamada, a examinar lo que tenemos que dejar atrás (deshacernos de...) y lo que queremos alcanzar (lo que nos hace falta para...). Al mediodía celebramos la Eucaristía, de forma muy familiar y participada, con signos y símbolos.

La segunda charla: Pablo, un hombre capaz de los hombres:

- La inculturación de Pablo, su capacidad de adaptarse al ambiente, a las personas a las que llevaba el mensaje de Evangelización y su espíritu de adaptación en todas las circunstancias.
- El empuje apostólico de Pablo y su universalidad.
- La capacidad de colaboración de Pablo. Su ingenio para rodearse de colaboradores y colaboradoras para que el anuncio del Evangelio sea realizado en equipo.

Al final de la segunda meditación, Octavio nos invitó a compartir el relato de nuestra llamada. Todas nos hemos sentimos muy a gusto, junto a las otras hermanas de la Familia (Hijas de San Pablo) y a Octavio, escuchando y hablando de nuestro Padre San Pablo. Al final del día hemos bajamos del monte a la ciudad cargadas de nueva energía para continuar nuestra misión.


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La comunidad de Barcelona